Pequeño fragmento de un capítulo de mi tesis = P
Desde el principio de “Rito”, ante la continua alusión de elementos religiosos en torno a Liliana, la protagonista, uno siente que es envuelto por una ambientación sagrada; sin embargo, la transferencia de tal cualidad de las posibles reliquias del cristianismo hacia la figura de la joven mujer es inmediata y firme, ya que a través de ella establece García Ponce, “se hace manifiesta la unión entre la carne y el espíritu mediante la que, tal vez, finalmente deberá mostrarse el espíritu a costa de la carne”. Pero la carne le pertenece a Liliana, es Liliana; y el objetivo mencionado podría hasta resultar ofensivo para las mujeres. En un ensayo breve el yucateco establece sin embargo que el feminismo aspira “a una igualdad innecesaria e ilusoria que inevitablemente resulta degradante” puesto que “aquello a lo que se la pretende igualar es inferior por su propio carácter a la ausencia de carácter que caracteriza a la mujer que se acepta como objeto”. Este relato, contenido en el libro Figuraciones, traza precisamente el proceso que torna en objeto a la mujer aunque con el elevado fin de entrar al “campo de lo sagrado”, porque el cuerpo femenino, cuando pierde toda identidad y no tiene dueño, como establece en “Lo femenino y el feminismo”, “permite la aparición de lo divino”. No obstante el motivo fundamental que incita este proceso y luego encuentra su forma más pura durante el mismo es el amor.